10 agosto, 2013

88: PAIDEIA



No hay que ser indecente con el docente: a él también hay que dejarlo partir. Como alumno, se debe tener la decencia de saber que hay que aprender a desaprender, a desaprenderse de quien nos ha formado. Hay que practicar la indocencia para ser un buen alumno.

Detrás de esto, se adivina la presencia de Nietzsche, ya que según él un buen alumno es el que abandona a su maestro. El buen maestro ha de ser el que también sabe alejarse de su discípulo. Porque tener enemigos dignos es tan importante como tener buenos amigos, o quizá ambas cosas, en algún punto lejano sean lo mismo. Y una afrenta puede también ser una forma de homenaje: en este caso hacia el alumno que ha sabido leer a su maestro a contrapelo.

_Fragmento sobre la relación entre Foucault y Derrida, según Ma. Teresa García Bravo, en su "La educación sentimental" (en Mónica Cragnolini comp.: Modos de lo extraño. Alteridad y subjetividad en el pensamiento post-nitzcheano. Buenos Aires: Santiago Arcos Editor, p.50, 2005)