16 agosto, 2013

90: TE DOY UNA LENGUA PARA QUE ME SEÑALES LA TRAMPA


Heidegger dijo con gran orgullo: "La gente dice que Heidegger es un verdadero zorro". He aquí la verdadera historia del zorro Heidegger:

Había una vez un zorro tan poco astuto que caía sin cesar en las trampas. Además era incapaz de distinguir una trampa de lo que no era una trampa. [...] Se construyó una trampa como madriguera, se instaló dentro e hizo como si se tratara de una trampa común (no por astucia, sino porque siempre había tomado las trampas de otras personas por su madriguera). No obstante, decidió volverse astuto a su manera y construir la trampa que había fabricado él mismo, y que solo le convenía a él, de manera tal que fuera una trampa para los otros. Con esto ponía una vez más de manifiesto una gran ignorancia en materia de trampas: nadie podía verdaderamente entrar en su trampa, puesto que él ya estaba allí [...]. Entonces nuestro zorro tuvo la idea descabellada de decorar su trampa de la manera más expléndida, y de colgar en todas partes signos que decían claramente: "Vengan todos a ver la trampa que está aquí, la más hermosa trampa del mundo". [...]

Si uno quería ir a verlo en su casa, estaba obligado a entrar en su trampa. Por supuesto, todo el mundo podía volver a salir, salvo él. Pero el zorro que habitaba en su trampa dijo orgullosamente: "Hay tantas personas en mi trampa que me he convertido en el mejor de los zorros". Y esta observación contenía una parte de verdad. Nadie conoce tan bien las trampas como el que permanece dentro toda su vida.


_Hannah Arendt, en carta dirigida a Martin Heidegger (agosto o septiembre de 1953), citada por Julia Kristeva, en El genio femenino: 1. Hannah Arendt, Buenos Aires: Paidós, 2000, nota al pié n° 30, p. 35.




*Hayv Kahraman