13 marzo, 2014

112: YOU ARE GONNA LIVE FOREVER




La identidad personal se revela heredera y sustituto del alma, resultado de la secreta elaboración del luto por la pérdida de vigencia de la garantía cristiana que aseguraba al individuo una duración sin fin. Una vez oscurecida o negada -en el plano teórico- la substancialidad del alma, parece decaer el fundamento estable del yo y la unidad de sus flujos de conciencia, que habrían debido prolongarse más allá de las barreras de la muerte. Alejada la perspectiva de lo eterno, el individuo se encuentra progresivamente inmerso en el tiempo irredimible de la caducidad. La reducción de la vida consciente a los pequeños granos de instantes del "banco de arena del tiempo" shakesperiano, con la consiguiente contracción de las expectativas a la sola existencia física, le revela la propia e intrínseca fragilidad y el hecho de que está expuesto al peligro siempre inminente de la disgregación y del olvido de sí (un riesgo que intenta eludir atribuyendo a la memoria la función vicaria de testimoniar las etapas de su irrepetible paso por el mundo, y a la historia hecha por los hombres la misión salvífica de entretejer sensatamente sus vicisitudes con la de todos los otros).

Bodei, Remo (2006) Destinos personales. La era de la colonización de las conciencias. Buenos Aires: El cuenco de plata.

+Serial Experiments Lain, ep. 10 (1998)