11 mayo, 2014

122: SENSATEZ Y SENTIMIENTOS




...la transfiguración del pasado no tiene lugar exclusivamente a través de medios intelectuales, sino también emotivos. Se generan conglomerados en los que astillas de realidad y cristales conceptuales quedan anegados en el lodo del imaginario y del deseo. En efecto, hay un ineliminable tono afectivo en la fijación de las formas y los lugares de la memoria y del olvido (así como hay, simétricamente, una memoria y un olvido de las emociones y de las pasiones, con una tenacidad o una volubilidad propias). Una vez admitida la inseparabilidad de elementos simbólicos y tensiones afectivas, se hace más claro por qué se olvida y se rememora con frecuencia tan apresuradamente, poseídos tanto por una inconoclástica "furia de la desaparición", por la voluntad de destruir las imágenes internas y externas en las que no se reconoce posteriormente, de la necesidad de acumular memorias e historias.
    Esta interdependencia del conocer y de la afectividad ayuda además a entender cómo, justo en los momentos de emergencia, las estructuras de la memoria y del olvido parecen tan frágiles y revocables, parecen emerger como nunca y precipitarse rápidamente del horizonte de visibilidad colectiva.
   Si no se examinan críticamente los datos y los procedimientos, si no se restablecen las distancias de la inmediación, si no se mantiene en vigilia la conciencia moral, verdad y leyenda terminan por entrar en el mismo proceso de trituramiento y de resemantización del pasado en función de un presente miope y tiránico.


Bodei, Remo (1998) "Adiós al pasado: memoria histórica, olvido e identidad colectiva", en Libro de la memoria y de la esperanza. Buenos Aires: Losada. Pp. 57-58.

(+ Ryohei Tanaka)