26 noviembre, 2015

132: SE VIENE EL ESTALLIDO


Habíamos dicho que era factible ilustrar la ontología de Badiou como un reservorio de infinitas relaciones y entrecruzamientos. El acontecimiento sería entonces lo que saca a la luz una relación imposible, algo imprevisto, bestial, anómalo. Allí donde todas las relaciones están expuestas y se vuelven visibles, hay una que, prohibida, falta. Algo como lo que sucede en BRAZIL, la película de Terry Gilliam. En la primera escena, luego de que un televisor encendido detrás de una vidriera anuncia en la voz de un periodista "Vamos a hablar de conexiones", se produce una explosión que hace volar por los aires todo lo que estábamos observando. Es una metáfora del resto de la película: un mundo tecnificado y burócrata donde las conexiones son reinas absolutas -donde la comunicación guiada por unos caños en la pared, la omnipresencia de las tuberías de aire acondicionado y las pantallas que inundan el ministerio de información son capitales- se asegura, como la madre del protagonista Sam Lowry lo hace con su hijo, que nada se salga de control. Sin embargo, la no-relación que significa el continuo desencuentro entre Sam y su amada está siempre por venir a implantarse como una afirmación. Entre sueños, bailando en la locura, el acontecimiento amoroso deslumbra en un mundo de puras relaciones visibles, y lo hace reventar.

_Leandro García Ponzo, en Badiou. Una introducción (Bs As: Quadratta, 2011, p.74)
 
 *Proyecto "In Anxious Anticipation", de Aaron Tilley: