16 diciembre, 2016

154: DE UN PUNTO A OTRO



La filosofía nace con el nombre propio y lo hace habitable. No conocemos a los primeros arquitectos o a los primeros poetas. pero sí a los primeros filósofos, una lista de nombres más importantes que sus propios textos, muchos de ellos ya perdidos. Tales, Anaximandro, Anaxágoras, Heráclito, Parménides y los demás presocráticos dibujan un mapa de nombres propios como opciones del pensamiento. A la vez, estos nombres son los indicios de una pasión igualitaria, que es la de que cualquiera pueda hacer suyos esos pensamientos singulares. Mi pensamiento no es sólo mío, pero cualquiera puede pensarlo porque lo he pensado yo y así lo ofrezco. Ésta es la paradoja de la filosofía, su exigencia y su generosidad. Esta relación paradójica entre lo singular y lo común no sólo es el modo en que la filosofía se pone en práctica, sino que también es su cuestión principal, la que atraviesa todas sus problemáticas y todas sus épocas.

_Marina Garcés, en Filosofía inacabada (Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2015, p13-14)